Me encanta leer en el Kindle . No es solo el dispositivo en sí, es lo que representa: con lo reducidos que están los espacios hoy en día, poder tener toda una biblioteca cabiendo en algo del tamaño de un libro delgado me parece una maravilla que no dejo de agradecer. Compro libros, tengo Unlimited, y el Kindle siempre ha sido mi forma de tener la biblioteca a la mano sin que me quite espacio. El otro día, sin buscarlo, redescubrí una función que Amazon tiene desde hace años y que se me había olvidado por completo: puedes enviar documentos a tu Kindle directamente por correo electrónico. Uno piensa en el Kindle solo como una tienda de libros, pero en realidad es también una puerta de entrada abierta a cualquier cosa que tú le mandes. Esa función se me quedó rondando la cabeza justo en un momento en el que llevaba tiempo notando otra cosa: ya no existe Read It Later , ni herramientas parecidas que de verdad funcionen como antes. Y sigo encontrando cosas que quiero leer con calma —art...
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